La NMG y las medicinas y terapias alternativas - Medicina Germánica en México

La NMG y las medicinas y terapias alternativas

Queremos re-publicar un antiguo artículo tomado de un desaparecido blog de Nueva Medicina Germánica, conocido como nuevamedicinahamer.blogcindario.com, que habla acerca de la diferencia entre las medicinas y terapias clásicas y alternativas y la Nueva Medicina Germánica.

La diferencia entre la NMG y las medicinas y terapias alternativas

Es importante comprender que, en la actualidad, existen 3 tipos de medicina:

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a) La medicina convencional: es la medicina oficialmente “reconocida”. Se basa en hipótesis, y no ha descubierto ni una sola ley natural aplicable a las enfermedades (las únicas leyes naturales que conoce son provenientes de otras ciencias autónomas y auxiliares, como la química, la genética o la física. Pero la medicina convencional, en tanto “ciencia”, no ha descubierto por sí misma ninguna ley propia). No conoce la causa de la mayoría de las enfermedades (salvo las causadas por traumatismos, envenenamientos y otros casos excepcionales), y se basa en estadísticas para establecer relaciones causales (factores de riesgo) en la enfermedad, confía dogmática y acríticamente en las revistas médicas y no es comprobable ni refutable en casos individuales. Toma en cuenta solamente (o principalmente) los órganos, y descarta (o minimiza) la influencia causal de la psique y del cerebro en las enfermedades.

Sobre las revistas médicas, hay que decir que si bien es una actividad habitual y correcta en ciencia la publicación trabajos e investigaciones en revistas especializadas (ya que eso permite dar a conocer los trabajos y que éstos sean sometido a escrutinio científico por otros investigadores, que es lo que se denomina “revisión por pares» o “peer review”), esta actividad tampoco se debe entender ingenuamente o de forma acrítica (sobre todo, tomando en cuenta que existen estudios experimentales que demuestran como el prejuicio de los “revisores” afecta lo que se publica o no en las revistas científicas; y como algunos sesgos y errores de las revistas científicas más prestigiosas pueden dar resultados engañosos o equivocados). Los expertos también se equivocan, y el consenso mayoritario no es garantía de verdad, sobre todo cuando dicho consenso se produce sobre la base de un paradigma falso o incompleto. Por otra parte, no siempre la motivación de los científicos es exclusivamente la búsqueda de la verdad, sino muchas veces también lo es la búsqueda de prestigio, de financiamiento, de reconocimiento, etc., algo que propicia con cierta frecuencia el fraude científico dentro de la medicina.

Estos hechos deben hacernos muy críticos de los “consensos científicos” como criterio absoluto de verdad, especialmente en el área de la medicina donde existe una gran influencia de la industria farmacéutica (que no son organismos de beneficencia) en el financiamiento de estudios científicos a favor de ciertos medicamentos, lo cual crea serios conflictos de intereses y promueve el delito y la corrupción de la medicina, situaciones éstas que no son nada propicias a la búsqueda desinteresada de la verdad (que es el norte de la ciencia). En resumen, son correctas y válidas las referencias a revistas médicas, pero no hay que sacralizarlas hasta el punto de perder el sentido crítico respecto de ellas. No hay que ser paranoico, pero tampoco tan ingenuos para pensar que no existen intereses económicos importantes que puedan influenciar considerablemente la actividad de los investigadores médicos y de las publicaciones científicas, que eventualmente puedan propiciar la traición al genuino y noble objetivo de la ciencia (la búsqueda desinteresada de la verdad).

b) Las medicinas llamadas alternativas o complementarias: en este concepto se incluyen todo tipo de terapias, técnicas y procedimientos no aceptados por la medicina convencional. Existen muchos tipos de ellas, algunas totalmente incompatibles y contradictorias entre sí, y que van desde prácticas inverosímiles (curación por supuestos entes espirituales) hasta propuestas más plausibles (como la fitoterapia).

Comparte con la medicina convencional el hecho de que no conoce ni una sola ley natural que pueda contrastarse empíricamente. Acepta muchas de las hipótesis de la medicina convencional (como la de las metástasis), y añade algunas suposiciones adicionales según el tipo de medicina (ej: la existencia del “cuerpo energético” y su influencia en la enfermedad)

Como aspecto positivo, la mayoría de estas terapias tienen una visión integral del paciente, ya que toman en cuenta su estilo de vida, su psiquismo, y otros factores descartados por la medicina convencional. Esto hace que tales terapias sean consideradas más humanas por muchos pacientes.

c) La Nueva Medicina Germánica®: la cual se basa solamente en 5 leyes biológicas naturales, que son reproducibles y científicamente contrastables en pacientes individuales. Considera a la enfermedad como una proceso que se entiende a la luz de la evolución biológica de los seres vivos (no darwinista), y que tiene un sentido biológico (finalidad) que es necesario comprender para poderla curar. No acepta dogmas de ninguna especie ni se arrodilla reverencialmente ante las últimas hipótesis publicadas en revistas médicas (aunque se tomen en cuenta con prudencia y se examinen con sentido crítico, sobre todo tratando de contrastar la verdad de tales hipótesis, cuando sea pertinente, en la experiencia clínica) y se aceptan todos los hechos científicos rigurosamente comprobados por cualquier ciencia empírica (aunque se puedan cuestionar y criticar las hipótesis que se formulen para explicar tales hechos), y deriva todas sus conclusiones de la evidencia empírica obtenida del estudio exhaustivo de cada paciente en el triple nivel (psique-cerebro-órgano) a la misma vez que individualiza la terapia según los requerimientos objetivos del estado real del paciente.

Estas 5 leyes biológicas son la base de toda terapia, ya que ninguna terapia puede funcionar al margen o en contradicción con las leyes de la naturaleza. Esto significa que cualquier tipo de terapia (cuya eficacia haya sido comprobada clínica o experimentalmente) puede ser usada siempre que se tome en cuenta el contexto de las 5 leyes biológicas de la NMG, ya que de lo contrario se estaría actuando ciegamente al desconocer el proceso integral que se desarrolla en la enfermedad y que determinan su curso evolutivo.