El primer foco de Hamer – Medicina Germánica en México

El primer foco de Hamer

A la derecha frontal-temporalmente en los relés de amenaza del territorio, lucha por el territorio y rencor en el territorio, vemos un Foco de Hamer en fase de reparación tras una recaída. Flecha de arriba a la izquierda, forma concéntrica al comienzo de la fase de solución en el relé de la hipoglucemia y de la hiperglucemia (diabetes hasta 500 mg% de glucemia). Adenocarcinoma bronquial en el lóbulo pulmonar derecho.
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El descubrimiento del primer Foco de Hamer: A la derecha frontal-temporalmente en los relés de amenaza del territorio, lucha por el territorio y rencor en el territorio, vemos un Foco de Hamer en fase de reparación tras una recaída. Flecha de arriba a la izquierda, forma concéntrica al comienzo de la fase de solución en el relé de la hipoglucemia y de la hiperglucemia (diabetes hasta 500 mg% de glucemia). Adenocarcinoma bronquial en el lóbulo pulmonar derecho.

Tomado del libro: “Testamento de una nueva medicina, Tomo 1” del Dr. Met. Teol Ryle Geerd Hamer. Transcrito por Ricardo Soto Colpiante‎.

El paciente al que pertenecen estas imágenes fue la primera persona en la que busqué prospectivamente un “Foco de Hamer”, como se llamó a continuación, consiguiendo encontrarlo el 6 de abril de 1983. De hecho tenía un melanoma en el brazo izquierdo.

El paciente administraba un pequeño supermercado con un departamento de carne fresca que era productivo. Para los carniceros de la zona eso era una molestia. Entre ellos había un carnicero que se llevaba muy bien con el veterinario encargado de realizar los controles de la zona. Por el contrario el paciente siempre tenía problemas con este veterinario. Al final la cosa empeoró hasta el punto de que el veterinario intentó que lo procesaran. Tras intentarlo sin éxito, este veterinario fue trasladado “por órdenes superiores” y otro ocupó aquella zona durante varios años. Desde entonces ya no hubo rencores.
Sin embargo un día, poco antes del mediodía, de repente, el primer veterinario se presentó en la puerta de casa y sin mirar atrás fue directamente al departamento de carne fresca. Cuando vio al paciente dijo literalmente “¿Cómo, todavía está usted aquí?”. Durante el control fue con el paciente a la cámara frigorífica, pero cuando salía dejó la puerta entreabierta. Cuando volvieron el gato del paciente se había metido. El paciente se quedó helado por el susto, el veterinario sólo señaló al gato y dijo: “El departamento de la carne está cerrado”. El paciente estaba fuera de sí. Corrió arriba a su apartamento, cogió una cámara (que no tenía película) y “disparó” el flash sobre el veterinario. El paciente había sufrido un conflicto de territorio, de rencor en el territorio y de amenaza en el territorio. Desde entonces de vez en cuando tiene molestias en el brazo izquierdo, que hay que masajear.

Descubrió una verruga que friccionó con aceite de ricino porque había leído en alguna parte que así se quitaban. Pero dado que la verruga se inflamó fue al dermatólogo, quien lo mandó a la clínica universitaria de dermatología. Diagnóstico: supuesto melanoma. Se le operó inmediatamente y también se le quitó un linfonodo por “prevención”. Ahí empezó su Odisea. Desde ese momento el paciente tenía una fijación con los “melanomas” y los producía continuamente, porque con cada nuevo melanoma y con cada operación se sentía nuevamente ensuciado y desfigurado, de tal manera que al final entró en un círculo vicioso.

Antes de venir a mí (a finales de enero del 83), tenían que amputarle el brazo. Sin embargo en el último control antes de la amputación le diagnosticaron un adenocarcinoma bronquial, que todavía no había sido descubierto en el control anterior en agosto. La amputación se suspendió.

Entonces ya sabía que el denominado adenocarcinoma bronquial es la fase de reparación de un conflicto de rencor en el territorio. En septiembre el paciente pudo finalmente alquilar su negocio a buen precio, después de que el inquilino que estaba entonces se fuera dejando mucho dinero pendiente.

Tras mi conferencia de marzo en el congreso de terapeutas en la sala Rheingold de Maguncia, en la que el paciente había participado, me preguntó si corría el riesgo de un ataque apopléjico. Le dije que no se podía excluir. Catorce días después le ocurrió, tuvo un colapso en el baño de su casa, donde lo encontraron. Le llevaron al hospital, y allí sufrió otro conflicto porque fue lavado y atendido por un enfermero del que él paciente pensaba que era un guarro. Se disgustó y opuso resistencia. Los valores glucémicos subieron a 500 mg% y se normalizaron del todo sólo cuando el paciente regresó a casa a comienzos de mayo.

Conseguimos que le hicieran una TAC cerebral el 6-4-83. Cuando me enseñaron las imágenes, por un lado estaba orgulloso por haber predicho un suceso así con anterioridad. De hecho yo esperaba que se produjesen pequeñas modificaciones que fuesen responsables del melanoma, y algunas más grandes que podrían ser responsables del carcinoma bronquial. Pero con este enorme edema a la derecha temporalmente y a la izquierda paramedial-frontalmente no podía hacer mucho en realidad. Estaba perplejo.

En casos parecidos hay que trabajar como los buenos artesanos, hay que considerar todos los detalles que pudiesen ser pertinentes. Con este propósito la familia del paciente fue de gran ayuda. Por lo menos las secuencias cronológicas se habían producido como yo más o menos me imaginaba. Eso fue para mí la primera base.

Las configuraciones concéntricas en solución en el centro del azúcar a la derecha (diabetes) y a la izquierda (hipoglucemia) probablemente eran correlativas al hecho de que habían sustituido al enfermero. Todavía no sabía estas cosas y mucho menos que estuviese involucrado también el relé del dolor de dientes del “no poder morder”. Me concentré sobre el foco temporal derecho que me parecía reciente (la denominada “hemorragia cerebral”) con hemiparesis izquierda. Aquel foco pertenecía visiblemente a la historia precedente que tendría que ver todavía con los locales del negocio alquilado hacía poco. En este caso, nuevamente, sólo había intuido cual era la situación. Pero desde aquel momento supe cómo y dónde tenía que buscar. Y comenzó la búsqueda de las “agujas en el pajar”. El primer foco de Hamer.