El algoritmo incompleto de la medicina tradicional – Medicina Germánica en México

El algoritmo incompleto de la medicina tradicional

Por el Dr. Vicente Herrera.

Los algoritmos de diagnóstico médico son pasos sistematizados basados en la evidencia que, a partir de los síntomas, llevan al mayor porcentaje de éxito en los diagnósticos clínicos, confirmado por la alta sensibilidad y especificidad con la presencia de un mínimo de falsos negativos y falsos positivos. Estos pasos permiten no solo obtener diagnósticos sino clasificar y estudiar enfermedades e implementar tratamientos. El método usado más comúnmente es el informático que, con el uso de una base de datos y respuestas binarias si-no, facilita los resultados.

Los algoritmos con la implantación de sistemas informáticos sofisticados han alcanzado niveles de Gran Hermano extendiéndose en las modernas redes sociales. Incluso la lectura de miles de correos electrónicos usando procedimientos algorítmicos predicen epidemias de gripe mucho antes que lo hagan las autoridades sanitarias e incluso pueden mostrar las tendencias colectivas en relación a las maneras de pensar, sentir y actuar, lo que es aprovechado para fomentar y facilitar el consumo de productos. En fin toda una entrada a una nueva era. La era de los datos, a un nuevo –ismo; el Datismo…

Centrándonos en el ámbito de la salud, ningún sistema informático cuenta con criterio médico y jamás podrá sustituir a este, por lo que el método a base de algoritmos para el diagnóstico siempre será incompleto y requerirá de la experiencia acumulada y de razonamientos más complejos y multifactoriales.

En este artículo vamos a extender esta limitación a un espacio todavía no considerado por la llamada Medicina Convencional y es aquel que se ocupa de las causas de las enfermedades. Y lo vamos a hacer por las repercusiones que va a ocasionar en el tratamiento de las dolencias, ya que, al considerar este espacio, se van a incorporar elementos diagnósticos y terapéuticos que van a facilitar la comprensión y el abordaje de dos fenómenos que nos interesa resaltar y que todavía no están resueltos por la Medicina Convencional: la “malignización” de los cuadros neoplásicos o el cáncer y la “cronificación” de muchas dolencias en las que no se ha descubierto todavía un tratamiento definitivo.

La Medicina Convencional basa sus tratamientos en la neutralización de los síntomas con procedimientos más o menos agresivos según la gravedad de los cuadros. No contempla, salvo algunas excepciones, las causas últimas de las enfermedades, utilizando los mecanismos intermedios entre las causas o etiología y la sintomatología clínica.

La búsqueda de un modelo o perspectiva que explique el origen de la enfermedad y pueda ampliar y completar el algoritmo medico actual debe de apoyarse en unos criterios que expliquen el cambio o movimiento que se produce en todo fenómeno y, situados en esta consideración, debe cumplir las cuatro características filosóficas aristotélicas de causalidad: causa material, eficiente, formal y final.

La enfermedad en contraposición a la salud se considera un movimiento de un estado con una forma determinada que consideramos sana, armoniosa, sin sufrimiento a otro estado en que se hallan alterada la forma original y en donde se expresan los variados signos y síntomas.

La causa material es la materia, una condición pasiva pero no menos necesaria, ya que es la base que recibe la forma y además, la que se va a mantener en todo cambio o movimiento. Por ejemplo, la causa material de una enfermedad es el propio cuerpo con todos sus órganos y sistemas. La materia está en potencia, por lo cual puede ser cambiada. Por ejemplo: En una enfermedad la materia puede ser trasformada en potencia y la potencia puede ser cambiada al acto solo por medio de un ser en acto el cual tiene que ser anterior a la potencia.

La causa motriz o eficiente es el motor o estímulo que desencadena el proceso de desarrollo. Por ejemplo, la causa eficiente de una enfermedad será alguna circunstancia determinada que ponga en marcha el proceso de desarrollo.

La causa formal es la forma específica de la enfermedad de que se trate, es lo que distinguirá a un resfriado de un cáncer, por ejemplo. La forma o “idea” de cada una de estas patologías son su causa formal. En las demás enfermedades se expresan las diversas morfologías o expresiones sintomáticas.

La causa final, por último, es una especie de destino que dirige el proceso de desarrollo de algo o de todo, ya que todas las cosas tienen un fin determinado. Por ejemplo, la “idea” de enfermedad o su para qué sería la que va a guiar en acto, siendo la causa final de ésta.

La pregunta que surge de inmediato es ¿qué perspectiva médica o sanitaria cumple estos requisitos de causalidad?

Desde hace más de 35 años existe una perspectiva que trata de cumplir estas condiciones de causalidad. La Nueva Medicina Germánica o la Ciencia Curativa Germánica (CCG) descubierta y promocionada por Rike Geerd Hamer, teólogo y médico internista de origen alemán, propone cinco leyes biológicas que explican cada una de estas condiciones en el fenómeno de la enfermedad.

De manera resumida y sintética podemos comprobar que la CCG sitúa la causa eficiente en el impacto dramático que sufre todo ser vivo al encontrarse en peligro o riesgo al no satisfacer cada una de las necesidades biológicas para mantenerse vivo; El DHS (Dirk Hamer Sindrom) subyace en cada una de las enfermedades (excepto las traumáticas, toxicas y genéticas) y pone en marcha lo que contiene la causa formal: cambios anatómicos que tratan de solucionar las funciones que se han cercenado tras el impacto inicial. La causa material se sitúa en el propio organismo y más concretamente en los órganos que, procedentes de las tres láminas embrionarias, se encargan de conservar el metabolismo, reparar la estructura y facilitar el contacto o movimiento. Finalmente la causa final se encuentra en el sentido biológico de la enfermedad. Esta no carece de sentido sino que es un programa coherente de la naturaleza que se pone en marcha en situaciones de alarma y que trata de restablecer el equilibrio dañado para poder asimilar y eliminar “presas”, restablecer la estructura por desvalorización y facilitar el contacto evitando la separación y el aislamiento.

Ahora bien, ¿Cómo podemos aplicar esta perspectiva en la práctica?

Para ello diferenciamos las tareas de curación y las de prevención:

Curación

En primer lugar se recogen los datos básicos sobre el consultante: edad, sexo, lateralidad cerebral, estados hormonales, así como sus antecedentes y circunstancias personales, familiares, sociales de interés según el modelo bio-psico-social que se utiliza.
Tras lo cual se abordan seis pasos o módulos:

  1. DESCRIBIR exhaustivamente los signos y síntomas que presenta la persona que consulta (motivo de consulta) incluyendo la cronología de los mismos, evolución y situación actual.
  2. ESTABLECER un diagnóstico clínico que enlace con las cinco leyes biológicas de la Ciencia Curativa Germánica (CCG) que relaciona la expresión sintomática con los conflictos biológicos y las respuestas correspondientes en las diferentes láminas embrionarias que conforma los seres vivos. Asimismo es imprescindible anotar los tratamientos que se han seguido, sean de procedencia natural o fármaco-química. También las intervenciones y manipulaciones quirúrgicas que se hayan realizado
  3. IDENTIFICAR los programas especiales (SBS) o cambios que se establecen en la unidad psique-cerebro-órganos: Impactos iniciales, Conflictos biológicos y “railes”, improntas e interferencias.
  4. EVALUAR la conducta terapéutica a seguir con el consenso del consultante y su entorno. Indagación de soluciones reales de los conflictos y sus “railes” e improntas si procede.
  5. APLICAR los procedimientos terapéuticos complementarios según evaluación previa.
  6. ABORDAR los síntomas con procedimientos de reconocida eficacia situados en este contexto mente-cuerpo con un abordaje integral bio-psico-social.

Prevención

Convencionalmente las campañas o advertencias para la prevención de enfermedades se centran en promocionar hábitos saludables como dejar de fumar, dieta mediterránea, evitar el sedentarismo, controlar la diabetes, consejo genético..etc.

Una de las tareas que se extraen de esta perspectiva es remarcar y subrayar las circunstancias que es conveniente vivir para evitar la enfermedad o su prevención primaria, y sentirlas para cubrir anhelos y aspiraciones para beneficio propio y del prójimo, surgidas de una conciencia que subyace en nuestra conducta y en nuestros condicionamientos.

Estas circunstancias han de facilitar la satisfacción de las necesidades que se han de cubrir en las actuales formas y maneras de vivir en nuestro planeta, ya que no vivimos aislados y desconectados de las diferentes dimensiones en donde se mueve el ser humano. Los anhelos de los seres humanos para vivir en equilibrio y en salud, se pueden sintetizar en los siguientes objetivos:

  • Ganarse la vida y por ello sentirse digno, asegurando el sustento y ocio.
  • Contar y sentir el apoyo y contacto de la unidad familiar o grupo afectivo formando parte de un todo entrañable.
  • Poseer y utilizar un espacio propio, a fin de sentirse libre y autónomo satisfaciendo la pertenencia o Identidad.
  • Formar parte y colaborar con la comunidad integrada en un universo solidario, sintiendo el arraigo y sentido de la vida o cosmovisión participativa y viva.

La tendencia de situar la salud como condición previa para conseguir un estado de bienestar es colocar primero el carro que los caballos. El bienestar surge del cumplimiento de las aspiraciones fundamentales de la persona y es cuando aparece la salud en todo su esplendor. Por tanto, podemos considerar que la enfermedad nos muestra lo que la salud nos esconde. Y en cada caso hemos de encontrar su significado en relación al estado evolutivo de la conciencia de cada uno.

Así la prevención primaria de la enfermedad en general no solo ha de ser estrictamente médica, sino que se ha de situar en los ámbitos educacionales, laborales, arquitectónicos, publicitarios e incluso políticos en una intervención transversal e intersectorial. En esta posición nos situaremos en las mejores condiciones para conjugar verbos y elaborar con algunos de ellos una sintaxis que nos facilite el bienestar que nos va a conducir al equilibrio y a la salud. En primer lugar, consideremos, pues, tres verbos imprescindibles: comunicar, compartir y trascender.

Comunicar asegura el contacto, la unión entre personas y seres vivos y este es indispensable en la primera etapa de la vida, desde la fecundación hasta los 10-12 años de edad, y en la última etapa en la tercera y cuarta edad. Por este motivo insistimos sobre la necesidad de asegurar este verbo e incluso blindarlo en esas épocas vulnerables de la vida. Una manera sencilla en las familias, sino fuera por el ritmo de vida que impone esta sociedad competitiva, es poner en marcha la hora previa como la que realizan los indios americanos en el Amazonas. Esta se puede trasladar a nuestro medio adaptándola a nuestras condiciones y en horarios compatibles con la convivencia familiar. Aquellos en las primeras luces del día se reúnen en familia alrededor del fuego; narran sus sueños y su para qué y el padre enseña a sus hijos los peligros de la selva y como conseguir de ella los mejores frutos y todas las personas que forman el grupo exponen sus ilusiones, aspiraciones y aflicciones. En cuanto a la gente mayor no dejar abandonadas a las personas con experiencia acumulada en años en recintos extraños y desconocidos, sino facilitarles espacios y medios para mantener su identidad y conservar su valor: puntos lúdicos de ocio y encuentro, micro huertos de cultivo, centros de respiro familiar…etc.

Compartir es prevenir porque nadie está libre de sufrir eventos percibidos de manera dramática, inesperada y de difícil solución inmediata. Por este motivo se ha de estar atentos y compartir de verdad y en profundidad el contenido del conflicto o trauma que surge de tales eventos para desdramatizarlo y minimizarlo en la medida de lo posible. Para tal tarea puede ser útil un interlocutor/a que cumpla una serie de requisitos: que sepa escuchar, que no juzgue y que facilite la expresión libre y espontánea. Existen procedimientos para ello tanto a nivel individual como grupal; método de escucha y co-escucha, constelaciones familiares de la escuela sistémica, la triada de la Psicología Integral e incluso el sacramento de la confesión católica.

Trascender nos trasforma y se convierte en un hito en el transcurso de una vida en la que se adquiere autoconocimiento grabado ya en la antigüedad griega en la entrada del templo de Apolo: “conócete a ti mismo y conocerás el mundo”. De manera que nos sitúa en una dimensión en que nos convertimos en observadores de los hechos y de sus consecuencias en nuestra relación con el entorno. Ahí dominamos las circunstancias, somos libres y llegamos a crear nuestra realidad.

La sintaxis según definición de la Real Academia de la Lengua Española es la “Parte de la gramática que estudia el modo en que se combinan las palabras y los grupos que estas forman para expresar significados, así como las relaciones que se establecen entre todas esas unidades”. Si esta definición la aplicamos al campo de la salud y la consideramos en nuestros actos y su alcance en nuestra manera de percibirlos y valorarlos, podemos construir frases que muestran nuestra predisposición a enfermar o vivir en salud. Así, considérense estas construcciones sintácticas:

  • yo tengo lo que soy
  • yo soy lo que tengo
  • yo doy lo que recibo
  • yo recibo lo que doy

Al situarlas en el ámbito de nuestras necesidades biológicas, se deduce que la primera y cuarta frase muestran un estado de conciencia que favorece respuestas favorables a las situaciones que mueven las necesidades de estructura o valorización (ser), de nutrición (tener), de contacto o comunicación (dar y recibir). La segunda y tercera frase muestra disposiciones desfavorables, ya que provocan dependencia y condicionamientos ajenos.
¿Con cuál de ellas nos identificamos?

¿Con todos estos elementos podemos construir un algoritmo completo?

Manos a la obra….