Cáncer de próstata, cómo lo sané: Bernd Dräger – Medicina Germánica en México

Cáncer de próstata, cómo lo sané: Bernd Dräger

cáncer de próstata

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Mi camino al aprender y sanar

Bernd Dräger – Cáncer de próstata.

1º de enero del 2004

Todo comenzó en abril de 1995 con un examen médico de rutina y cuando mi nivel de antígeno prostático específico (APE) resultó ser muy alto. Tenía 49 años en ese momento. Se me dijo que se requería una biopsia. El diagnóstico indicaba un “adenocarcinoma” de próstata (cáncer de próstata) muy desarrollado. Se me informó completamente sobre el tratamiento y los resultados esperados. “En dos semanas habrá dejado atrás todo esto”.

El doctor entendió cuando le dije que quería tomarme unas vacaciones antes que todo terminara. Pero el urólogo tenía muy poco que decir acerca de la causa de mi enfermedad. Con él era más un tema de suposiciones y conjeturas educadas; incluso, la literatura médica no me iluminaba.

Desde entonces tengo una opinión diferente.

Como técnico eléctrico, ¡estoy acostumbrado a resolver un problema sin perder de vista al sistema en su totalidad! El motor no se calienta sin una causa; la lámpara no se enciende sin acceso a energía; y simplemente remover la bombita de luz tampoco resuelve el problema. Eso es como ‘aislar la bombita de luz’ para deshacerse del dilema. Si hiciese eso, perdería mi trabajo en un segundo.

¡Pensaba de nuevo que tenía que haber una causa! No obstante, cuanta más información juntaba acerca de cómo mi problema estaba siendo tratado y lo que eran los resultados, más horrorizado estaba. Le había preguntado a expertos, había escrito para solicitar información y había investigado en librerías. ¡Nada!

Finalmente, un rayo de luz apareció en la oscuridad. Era un artículo sobre la conexión entre cuerpo, cerebro y psique, descubierto por el Dr. Hamer. Tuve curiosidad sobre todo eso y estaba contento porque pude seguir su proceso de pensamiento. Me puse en contacto con su editor por más literatura sobre el tema y lo devoré todo. Eso me dio muchas reacciones reveladoras, y una luz brillante se prendió en mi mente de electricista. (En retrospectiva, no sabía mucho, considerando lo que se ahora, pero fue suficiente.) Aún, ¡no podía entender más al mundo! Todas las soluciones a nuestra salud estaban presentadas tan claramente para que todo el mundo viera, pero nadie las aplicaba de manera práctica.

Durante todo ese tiempo, había hablado con Gisela R. por teléfono, había sido tratado por un naturópata y había obtenido una tomografía computarizada del cerebro. Podía ver claramente con mis ojos el círculo concéntrico en la tomografía computada. El radiólogo no le dio ningún valor. Estaba impresionado que se hubiese llegado a un diagnóstico de manera tan simple, pero no lo podía entender del todo todavía. En enero de 1996, pude finalmente tomar parte en un seminario que daba el propio Dr. Hamer. De esa manera pude ver, de primera mano, el proceso por el cual la Nueva Medicina Germánica llega a un diagnóstico. Estábamos todos aprendiendo los unos de los otros de la manera más entretenida e informativa.

En ese ambiente amigable, fui capaz de hablar de mis propias vulnerabilidades – algo en lo que había evitado pensar previamente – y fui capaz de encontrar mi propio conflicto original. Hasta ese momento, no había podido encontrar algo concreto. Pero ahora, inmediatamente sentí y reconocí que fue una sentencia dicha por mi esposa tres años antes. Recordé que para nada había esperado esas palabras devastadoras, y me habían pegado tan duro que en realidad podía sentirlas en mi cuerpo. Hasta este día, soy capaz de describir exactamente dónde sucedió la discusión. En una pelea marital, a menudo las palabras intentan herir, y no estoy libre de eso. Fue un gran alivio poder hablar de todo esto y no ser juzgado moralmente. Fue mi experiencia subjetiva y esto es lo que importa. Aprendí a entender la aflicción y regeneración de una manera completamente nueva.

Ahora, era responsabilidad mía aplicar mi nuevo entendimiento de la correlación entre las dos y adquirir una nueva actitud hacia la vida. Durante muchas conversaciones fui testigo y verifiqué estas relaciones. Sin embargo, habiendo conocido a personas que no pudieron resolver sus conflictos, esto se convirtió en un factor motivador más para que yo me concentrase en aprender más.

Los doctores siempre habían seguido examinándome una y otra vez, digitalmente, sonográficamente y radiológicamente, ¡pero no se encontraron más indicadores de cáncer!

Y ahora, yo quisiera decir unas pocas palabras acerca del examen de antígeno prostático específico (APE). La literatura a la que accedí – revistas médicas y sobre urología, boletines informativos, libros, y el Internet, ha continuado siendo hasta el día de hoy contradictoria. Es un dilema para el lector, tal cual lo describe un artículo en un boletín de noticias médico (26.9.2003).

Más aun, en una disertación de 1998, firmada por varios profesores, se expresa: “Niveles de APE …pueden indicar procesos patológicos …El APE, no obstante, no representa un marcador de tumor verdadero ya que también está en tejido de próstata normal. Más aun, no posee la especificidad de órgano originalmente adjudicada, pero el RNA mensajero para APE y proteína de APE pueden, por ejemplo, ser encontrados en la glándula salival, el riñón y el pulmón.”

Lo voy a dejar ahí. Pero considere por un momento ¡cuánto pánico y miedo fueron causados por mis doctores! Mi sistema de creencias fue destrozado permanentemente, quiero revisar todo estos días. Después de todo, aquí estamos hablando de mi vida.

Como están las cosas ahora, mis tomografías computarizadas de cerebro no muestran ya evidencia de un HH (foco de Hamer), todo lo que queda es un pequeño espesamiento, una cicatriz que solo es visible con una lupa. Para mí, esa cicatriz es un hecho demostrable y objetivo independientemente de exámenes que están sujetos a interpretación y que no pueden ser demostrados. Excepto por unos pocos meses de medicinas hormonales, que suspendí cuando mi camino se volvió claro, no he tomado medicamentos de receta de ningún tipo.

Nueve años han pasado y me siento normal, saludable y bien.

Agradezco, muy especialmente al Dr. med. Mag. theol. Ryke Geerd Hamer por el descubrimiento y la difusión de la Nueva Medicina Germánica, y por su servicio a la humanidad, pues esta es la manera en que yo siempre le he percibido.

También me gustaría agradecer a aquellos que me han acompañado en mi camino. Hasta este día, el intercambio de tantas experiencias individuales diferentes ha sido muy útil para mí. Estas experiencias, por un lado, y la resistencia hacia la Nueva Medicina Germánica, por otro, han cambiado mi visión de la sociedad dramáticamente. Para mi consternación, me di cuenta de los poderes que activamente se oponen a mi salud, y de hecho a la salud de todos nosotros. Hasta ahora, hubiese creído que esas cosas solo existen en tierras extranjeras, o en libros y en la literatura.

Gracias Helmut Pilhar por toda la información que suministra.

Mis mejores saludos,

Bernd Dräger

Fuente: http://biosolar.webcindario.com